
El triunfo del espirítu, la victoria de la fe...Después de 70 días de encierro obligado, un milagro sin precedentes vió la luz bajo el sol de Atacama; La historia de esfuerzo y de superación, reflejada en los rostros de 33 mineros chilenos, sin duda trascenderá las barreras del tiempo, dejando un testimonio único de fuerza y empuje, de garra y de corazón.
La prensa mundial cubrió a profundidad el fin del drama minero. Y tras los flashes, la cobertura y las portadas, quedaron atrás momentos de gran intesidad emotiva: la noticia devastadora, los días de agonía e incertidumbre; el júbilo cuando la sonda alcanza el taller; la explosión contenida, 33 emociones resumidas en pocas letras: "Estamos bien, en el refugio los 33"; la expectativa del rescate, 70 días dónde el dolor y la angustia dió paso a la esperanza y al trabajo inconmesurable de un sinnúmero de personas; un viaje por los abismos, sin paradas intermedias, hecho con valor, fuerza y hombría; el paso de los días hacia un desenlace soñado, que retaba toda lógica y pronóstico; 33 mineros que volvían a nacer, superando su hora más difícil y que debió ser trágica.
Ahora, esta historia quedará registrada en los libros y anales históricos como el más grande ejemplo de rescate subterráneo jamás realizado; También quedará como uno de los más grandes hitos de la historia de la ingeniería; Y quedará también como uno de los ejemplos del auténtico espíritu del pueblo chileno, un espíritu único, grande e indestructible, que se levanta de una tragedia devastadora como lo fue el terremoto de febrero, para encarar decididamente con valor y decisión una nueva lucha titánica. agotadora y a todas luces, imposible.
Los mineros que entraron a la mina San José ese día fatídico ya han sido rescatados; Pero, en su fuero interno, ellos han cambiado. La increíble proeza que lograron, sobrevivir contra todo y a pesar de todo, sin duda marcará a fuego su vida y las de sus seres queridos. Ahora queda sacar las enseñanzas que nos dejan: aparte de todo aquello que respecta con los temas de seguridad en la minería, pues nunca jamás debe volver a suceder un drama de este tipo en nuestro país ni negligencias empresariales que arrastren a la tragedia a mineros inocentes, queda para cada uno la pregunta que nos debemos hacer y que no es otra que ¿De qué manera este ejemplo de entereza y superación hará de mí una persona mejor?
Y la respuesta las encontrará, sin ninguna duda, en los rostros y en los corazones de 33 mineros.